Los huertos urbanos en el Mundo Occidental se caracterizan por el papel desempeñado por la horticultura urbana con una amplia componente ambiental, incluso ecológica, que pretende solucionar problemas de degradación de la naturaleza y proporcionar alimentos de manera saludable.  También persigue facilitar el conocimiento del medio natural, es decir como instrumento pedagógico.

En lo que respecta al urbanismo, los huertos urbanos y los jardines o bosques comestibles pueden desarrollarse en solares, áreas periféricas de la ciudad, áreas degradadas, áreas ajardinadas abandonadas, patios escolares… Cumpliendo al mismo tiempo diversas funciones: creación de islas de frescor depurando el aire y dando sombra, producción de alimentos y plantas útiles, refugio de la biodiversidad y educación ambiental.

Con este tipo de espacios se persiguen una serie de beneficios sociales indirectos, destacando como los más importantes:

- Constituyen un apoyo económico en las personas con rentas escasas.

- Ofrece a los jóvenes una alternativa de ocio y facilita la relación inter-generacional.

- Constituye una actividad ideal para combatir el estrés y llevar a cabo una experiencia enriquecedora, abierta a todo tipo de posibilidades de relación con los demás y al aumento de satisfacción personal.

- Facilita el conocimiento del medio natural y el conocimiento de las interrelaciones entre el entorno físico y la actividad humana. De esta manera se favorece el compromiso personal ante los problemas del medio ambiente.

- Promueve la agricultura alternativa, fomentando la utilización de los recursos locales, a través de los residuos orgánicos y el uso de energías renovables.

- Desarrollo del sentido cooperativista mediante el trabajo colectivo y solidario, fomentando la participación en la toma de decisiones así como la integración étnica y socioeconómica.